21 de noviembre de 2024
Fueron a apagar un incendio y hallaron un cadáver en Vicente López: “Tuvimos una discusión por política y le prendí fuego la garita”
La víctima tenía 55 años y su cuerpo estaba totalmente carbonizado. El presunto homicida confesó que quemó el lugar, pero no sabía que lo había matado. Los investigadores determinaron que, tras el cruce verbal, el detenido primero le pegó con una silla y, luego, inició las llamas
“Para ese entonces, no sabÃa que habÃa cometido un crimen. Lo que pasó tiene que ver con la estructura y decadencia social que estamos viviendoâ€, se lamentó un investigador en diálogo con este medio. Y aportó que la vÃctima dormÃa ahà y la gente lo conocÃa.
“El cuerpo estaba todo carbonizado y la primera presunción fue que el incendio se desató mientras dormÃa. No se dio cuentaâ€, contaron.
“Un testigo dio el dato de que cerca de la 1.30 habÃa escuchado una conversación fuerte. Ese barrio es muy tranquilo. No habló de amenazas sino de una vociferaciónâ€, precisaron. La información la completaron las cámaras de seguridad de la zona. Los investigadores pudieron ver a un sospechoso llegar al lugar.
Si bien las imágenes del hecho no quedaron en el encuadre, sà notaron que ese hombre, tras permanecer un rato en la garita, se fue. Los vecinos dieron datos de una persona conocida de la vÃctima y una descripción de las ropas del presunto asesino llegó a los policÃas que estaban patrullando la zona. Y lo encontraron.¿Qué pasó la madrugada del martes? La autopsia aportó un dato pese al estado del cuerpo: habÃa un golpe en la cabeza de la vÃctima. AsÃ, se cerró el cÃrculo. Ceballos y Sepúlveda estaban en la garita, discutieron y el agresor le pegó con una silla y dejó lo desvanecido. Luego, prendió fuego el lugar y se fue.
La parte triste de la trágica muerte de Ceballos es que no tiene familiares. Y, por el estado del cuerpo, era imposible identificarlo. Pero los vecinos sabÃan su nombre y apellido y los investigadores lo buscaron en el sistema. Saltó que tenÃa una causa en curso por un delito menor y que la dirección que habÃa dado era la de la casilla que se habÃa convertido en su tumba.
