11 de abril de 2024
Mi vida, mi oficio: cobra 400 mil pesos por mes, es encargado de un edificio en Belgrano y cuenta las singularidades de su trabajo
Martín Oscar Araujo trabaja desde hace 25 años como encargado en el mismo edificio, donde también vive. Divide sus tareas en dos tramos: de siete a once de la mañana y de cinco de la tarde a nueve de la noche. Lo que más le gusta y lo que más padece de su trabajo, y sus consideraciones en relación al sueldo que recibe
Un dÃa en la vida de MartÃn Oscar Araujo comienza minutos antes de las siete de la mañana. A esa hora empieza su jornada laboral. Dice que baja porque vive arriba. Y que no tiene que desplazarse hasta su lugar de trabajo. Es el encargado de un edificio ubicado en pleno Belgrano, enfrente de los cines Multiplex. “Bajo y lavo la vereda. Después la seco para que no me manchen adentro. Limpio el piso, los vidrios, ascensores, todo lo que es el hallâ€, relata cuál es su dinámica de trabajo en las primeras horas del dÃa. A las once de la mañana, corta su primer tramo. A las cinco de la tarde vuelve a bajar. “Doy un repaso, barro la vereda y me quedo por acá a disposición hasta las nueve de la noche por cualquier cosa. Después de ahà siempre estoy ante cualquier emergencia en mi departamentoâ€, agrega.
Cumple ocho horas de trabajo de lunes a viernes y le suma cuatro los sábados, en horario matutino. Su sueldo es de alrededor de 400 mil pesos mensuales. Vive en uno de los departamentos del edificio, donde no paga alquiler. Está ahà hace 25 años. Una amiga de su esposa lo recomendó y quedó. Dice que lo más importante de sus tareas es que todo funcione correctamente y la parte que más le gusta es que no tiene que desplazarse hacia su lugar de trabajo. “Es un empleo que te exige mentalmente más que fÃsicamente porque tenés que atender a todos los vecinos, tenés que recibir reclamos de varios y como vivÃs en el trabajo, es una tarea permanenteâ€, razona.
Identifica dos situaciones difÃciles con las que debe lidiar: trabajar con la basura y hacer respetar los horarios de descanso. Sobre el primer punto, describe que entre los desechos “puede encontrar ahà cualquier cosaâ€. Sobre el segundo Ãtem, agrega: “Hay gente que tal vez no sabe o no entiende que hay una regla de horarios. Poner los lÃmites es un poco chocanteâ€. Su tarea no es solo limpiar y ordenar, sino interactuar entre los conflictos de vecinos. A veces debe mediar de forma anónima para no generar rispideces, a veces suelen pedirle favores por fuera de su trabajo y lo cumple, pero hay otros pedidos a los que debe negarse.
Una vez, cuenta, debió ayudar a una señora que siempre habÃa sido muy amable y generosa con él. “Ella tenÃa a su marido que falleció y como estaban los dos solos en el paÃs, tuve que hacer los trámites de la defunción, de la casa velatoria. No me podÃa negar porque es una señora fantástica conmigoâ€, rememora. Tiene anécdotas, curiosidades y recuerdos de los divertidos y de los otros, que no puede contar. Tiene vecinos que están pendientes de las cosas que hace o deja de hacer, aunque reconoce que son pocos. “Tuve una señora que cuando vine a vivir acá me dijo una vez ‘a mi encargado anterior le enseñaba cómo limpiar y dónde tenÃa que limpiar, pero con vos no tengo problema’, y por suerte nunca se quejó de la limpiezaâ€, narra.
Dice que cada encargado de edificio es una usina de chisme. “Me entero de muchos chismes del barrio por intermedio de colegas. Cada colega es una posta, vamos pasando uno con el otro. Y del edificio también me entero y veo algunas cosas. Los vecinos me preguntan si hay algún tema general del barrio, pero no por chusmerÃo internoâ€, relata.
Todo este imaginario popular sobre las vicisitudes de su trabajo quedaron expuestas y radicalizadas en la serie El encargado, con la actuación estelar de Guillermo Francella y la dirección de Mariano Cohn y Gastón Duprat. MartÃn vio solo la primera de las dos temporadas ya emitidas y una tercera próxima a estrenarse. “Como toda profesión que va a la ficción, está exagerada, pero algunas cosas sà son ciertas. No es que somos demoniacos. Un encargado hace unas cosas, otro hace otras cosasâ€, define y reconoce que se enteró de la verosimilitud de algunas modalidades poco éticas de los encargados que Eliseo, el personaje que interpreta Francella, comete. “Como cuando el encargado subalquila departamentos vacÃos, pero eso pasa sobre todo en la costaâ€, comenta.
Su sueldo es de apenas 400 mil pesos, apenas por encima de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) -el estudio que mide el total de gastos que debe hacer una familia para cubrir únicamente sus necesidades alimenticias y que en febrero de 2024 ascendió a $322.851- y muy por debajo del valor de una Canasta Básica Total (CBT), que en el segundo mes del año trepó a $690.902 y se calcula a partir de la CBA con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios como vestimenta, transporte, educación, salud. MartÃn, sin embargo, está satisfecho con sus ingresos: “No puedo decir que cobramos mal. Cada trabajo es distinto. Para una persona que no tiene un tÃtulo profesional, el sueldo está bien, pero para alguien que tiene un tÃtulo profesional, trabajar de encargado serÃa perder plataâ€.
* Mi vida, mi oficio es un programa de entrevistas sobre la importancia, el valor, las exigencias y experiencias de cada trabajo, contadas por sus propios protagonistas. Escribinos y contanos sobre tu oficio y tu historia a [email protected]


