Pan para pocos: en pleno ajuste, la Casa Rosada gastará más de $311 millones en medialunas y panes
Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en la necesidad de “ajustar”, “sincerar” y “ordenar” la economía, la Casa Rosada avanza con una licitación millonaria para garantizar el abastecimiento de panadería en la sede del Poder Ejecutivo.
El contraste no pasa desapercibido: millones de familias reducen consumos básicos, pero en Balcarce 50 el pan y las medialunas no se tocan.
El proceso 23-0019-CDI25, impulsado por la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, prevé la compra de pan, panes especiales y medialunas por seis meses, con opción de prórroga. Según la documentación oficial, el consumo diario de estos productos superará los $1,7 millones, lo que eleva el gasto total a más de $311 millones en el semestre.
Cantidades que impresionan, en un país que se ajusta
El pliego contempla miles de unidades industriales de pan miñón, pan árabe, pan para hamburguesas, medialunas de manteca y medialunas de grasa. El desglose del gasto proyectado resulta tan elocuente como incómodo:
$17 millones en pan miñón
$16 millones en pan árabe
$28 millones en medialunas de grasa
$28 millones en medialunas de manteca
$222 millones en pan para hamburguesas
En términos mensuales, solo en medialunas se destinarían cerca de $50 millones, un número que contrasta brutalmente con la caída del consumo en los barrios, los comedores desbordados y los salarios que pierden contra la inflación.
El ajuste, siempre para abajo
El discurso oficial repite que “no hay plata”, que hay que recortar subsidios, achicar el Estado y “hacer sacrificios”. Sin embargo, puertas adentro del poder, la austeridad parece tener límites. La mesa diaria de la cúpula política —la más cercana al Presidente y a su hermana— seguirá abastecida sin restricciones, aun cuando el propio gobierno celebra la caída del consumo como señal de “ordenamiento”.
La pregunta es inevitable:
¿El ajuste es para todos o solo para los de abajo?
Porque mientras se cierran programas, se recortan medicamentos, se congelan salarios y se endurecen condiciones para jubilados y trabajadores, la Casa Rosada garantiza medialunas calientes y panes especiales sin escatimar millones.
En un país donde cada vez más familias saltean comidas, la licitación no es solo un trámite administrativo: es un símbolo. Y, para muchos, una provocación.